Nos encontramos en momentos críticos para el continente y de amenazas al proceso de cambio y construcción y consolidación del Estado Plurinacional de Bolivia, pero también de resistencia a esas amenazas, de resultados y avances en esta construcción desmontando las estructuras coloniales y sobre todo de esperanzas.
Se ha planteado, con la actual Constitución Política del Estado de Bolivia, cambiar un estado profundamente colonial y debemos reconocer que esta es una tarea compleja pues vivimos una realidad que viene marcada históricamente por un marcado racismo. A pesar de ello se ha avanzado bastante desde la identidad y lucha indígena originaria campesina y desde el proceso político boliviano de cambio, este proceso va irradiando luz y esperanza, se amplía a una mirada mucho más profunda de transformación del continente y el mundo. Hablamos, por ejemplo, de proteger y cuidar la vida en todas sus dimensiones. Nuestras hermanas y hermanos mapuches que han venido librando una dura batalla contra el Estado colonial chileno decían “no hemos venido a acomodarnos a la estructura colonial. Hay que transformar el Estado para que más adelante se encamine la reconstitución de los pueblos”.
